Cuando un niño o un adolescente lo está pasando mal, no siempre sabe explicar con claridad qué le ocurre.
A veces el malestar aparece en forma de enfados, miedos, tristeza, irritabilidad, aislamiento, dificultades para dormir, problemas en el colegio o cambios en su comportamiento.
En la adolescencia, además, pueden aparecer conflictos relacionados con la identidad, la autoestima, las relaciones, los límites, la presión académica, la dependencia del grupo o la dificultad para comunicar lo que sienten.
Muchas familias consultan porque notan que algo ha cambiado.
Su hijo está más sensible, más desafiante, más inseguro, más bloqueado o más distante. O sienten que determinadas situaciones empiezan a repetirse sin encontrar una respuesta clara.
En Psicología 3 Pasos acompañamos a niños, adolescentes y familias en Vigo para comprender qué está ocurriendo y encontrar nuevas formas de ayudar.
La terapia con niños y adolescentes no consiste solo en “corregir conductas”.
Consiste en entender qué puede estar expresando ese malestar y qué necesita cada menor en su momento vital.
Ayuda psicológica para niños y jóvenes
La terapia con niños y jóvenes es un espacio de ayuda para comprender dificultades emocionales, conductuales, escolares, familiares o relacionales.
En muchos casos, el malestar no aparece de forma directa.
En niños puede expresarse a través del comportamiento, los miedos, el cuerpo, el sueño, el juego, las rabietas o los cambios de ánimo.
En adolescentes puede aparecer como aislamiento, irritabilidad, apatía, ansiedad, tristeza, conflictos familiares, baja autoestima, dificultades en las relaciones o rechazo a hablar de lo que les pasa.
Por eso es importante mirar más allá de la conducta visible.
Un niño que se enfada mucho, un adolescente que se encierra, que evita ciertas situaciones, que se muestra desafiante o que parece desconectado no siempre está simplemente “portándose mal”.
A veces está mostrando que algo le resulta difícil de gestionar.
En terapia trabajamos para comprender ese malestar y acompañarlo de una forma adaptada a la edad, el momento evolutivo y el contexto familiar.
Cuándo pedir ayuda psicológica para tu hijo o hija
Puede ser recomendable acudir a un psicólogo infantil o de adolescentes cuando observas que tu hijo o hija está atravesando una dificultad que se mantiene en el tiempo o que empieza a afectar a su bienestar, su convivencia, sus estudios o sus relaciones.
Algunas familias consultan porque sienten que ya han intentado muchas cosas y no saben cómo ayudar.
Otras acuden porque el colegio o el instituto les ha trasladado alguna preocupación.
Y otras simplemente perciben que algo no va bien, aunque todavía no sepan ponerle nombre.
No es necesario esperar a que la situación sea muy grave para pedir orientación.
A veces una primera consulta ayuda a entender mejor qué está pasando y qué tipo de acompañamiento puede necesitar el niño, el adolescente o la familia.
Dificultades frecuentes en niños y adolescentes
Cada niño y cada adolescente son diferentes, pero algunas de las dificultades que suelen llevar a las familias a consultar son:
Miedos o inseguridades.
Tristeza o apatía.
Irritabilidad.
Rabietas o enfados frecuentes.
Problemas de conducta infantil.
Dificultades para dormir.
Ansiedad ante separaciones, colegio, instituto u otras situaciones.
Problemas emocionales en niños y adolescentes.
Dificultades escolares.
Baja autoestima.
Problemas de relación con otros niños o adolescentes.
Celos entre hermanos.
Cambios tras una separación, pérdida o situación familiar difícil.
Dificultad para gestionar la frustración.
Exceso de preocupación o sensibilidad.
Aislamiento o tendencia a encerrarse.
Conflictos familiares.
Dificultades para aceptar límites.
Problemas relacionados con la presión académica o social.
Dependencia del grupo o miedo al rechazo.
Estas señales no significan necesariamente que exista un problema grave.
Pero sí pueden indicar que tu hijo o hija necesita ayuda para entender, expresar o regular algo que le está resultando difícil.
En algunos casos, estas dificultades también pueden convivir con síntomas de ansiedad, miedos frecuentes o preocupación excesiva.
Cuando aparecen inseguridad, miedo al rechazo o sensación de no ser suficiente, también puede ser útil trabajar aspectos relacionados con la baja autoestima.
Cómo trabajamos con menores y familias
En Psicología 3 Pasos entendemos el trabajo con menores como un proceso en el que no solo miramos al niño o al adolescente de forma aislada, sino también su entorno.
Trabajamos con cada menor desde un lenguaje adaptado a su edad y a su momento evolutivo.
Con niños, podemos utilizar recursos que faciliten la expresión emocional, la comprensión de lo que ocurre y el desarrollo de herramientas para gestionar determinadas situaciones.
Con adolescentes, el trabajo suele centrarse en crear un espacio de confianza donde puedan hablar de lo que sienten sin sentirse juzgados, comprender sus dificultades y desarrollar formas más saludables de relacionarse consigo mismos, con los demás y con su entorno.
Pero también trabajamos con la familia.
Porque los padres y madres son una parte fundamental del proceso terapéutico.
No se trata de culpabilizar a nadie.
Se trata de comprender qué necesita el niño o adolescente, qué está ocurriendo en su contexto y cómo los adultos pueden acompañarle de una forma más segura, clara y ajustada.
A veces pequeños cambios en la manera de comunicarse, poner límites, responder al malestar o entender una conducta pueden generar un cambio importante en la dinámica familiar.
El papel de la familia en el proceso terapéutico
En la infancia y la adolescencia, el malestar casi siempre necesita ser comprendido dentro de su contexto.
La familia, el colegio, el instituto, los cambios vitales, las relaciones, las rutinas y el momento evolutivo influyen en cómo un niño o adolescente se siente y se comporta.
Por eso, en muchos procesos es habitual combinar sesiones con el menor y sesiones de orientación con los padres.
El objetivo es que la familia pueda entender mejor lo que está ocurriendo y encontrar formas más adecuadas de acompañar.
Cuando las dificultades están muy relacionadas con la convivencia, la comunicación o las dinámicas familiares, puede ser útil valorar también un proceso de Terapia Familiar.
En muchos casos, ayudar a un niño o adolescente implica también ayudar a la familia a mirar el problema de otra manera.
Pide una primera cita
Si notas que tu hijo o hija está atravesando una etapa difícil, si hay cambios en su comportamiento o si sentís que necesitáis orientación profesional, puedes ponerte en contacto con nosotros para pedir una primera cita.
En Psicología 3 Pasos ofrecemos acompañamiento psicológico para niños, adolescentes y familias en Vigo desde una mirada cercana, cuidadosa y respetuosa con cada menor y cada familia.
Pedir ayuda no significa que lo estéis haciendo mal.
Puede ser una forma de entender mejor qué está ocurriendo y empezar a acompañarlo de otra manera.
Si no podemos atenderte en el momento en que nos llames, probablemente estamos en consulta. Te devolveremos la llamada lo antes posible.
